Osamentas pertenecientes a un adulto y a un niño fueron encontradas en el lugar donde fueron ejecutados el último zar de Rusia y su familia, médico y sirvientes en 1918, según la policía de la región de Sverdlovsk (Urales), citada ayer por la agencia Ria-Novosti.
Este descubrimiento reactivó las especulaciones sobre la suerte corrida por dos miembros de la familia imperial de los Romanov, el pequeño Alejandro y la princesa Anastasia, hijos del zar.
Las autoridades iniciaron una investigación científica para determinar a quién corresponden las osamentas encontradas en el lugar.