Un encuentro de tres días en el que se esperan a más de 500 dirigentes de las grandes religiones del mundo se inauguró ayer en Aquisgrán (oeste de Alemania), anunciaron los organizadores de la comunidad católica de San Egidio.
"Deseo a todos que este encuentro permita establecer, en particular desde el punto de vista de la oración, una red de paz", declaró el presidente de la conferencia de obispos católicos alemanes, el cardenal-arzobispo, Karl Lehmann, en el discurso de apertura de este encuentro.
Por su parte el Papa Juan Pablo II en un mensaje de bienvenida dijo estar convencido de que Europa aportará una contribución esencial a la paz en el mundo, gracias a la experiencia de la diversidad cultural.
"Desgraciadamente numerosas esperanzas de paz parecen haber sido derrumbadas con las dos torres" añadió en este mensaje escrito el pontífice, aludiendo a las torres del World Trade Center en Nueva York destruidas en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Por su parte el presidente alemán Johannes Rau, invitó a los representantes de las diferentes religiones y culturas al diálogo: "debemos buscar los puntos comunes, señalar las diferencias y dialogar abiertamente", escribió en un mensaje de bienvenida a este encuentro inédito en Alemania.
Esta manifestación, titulada "Entre guerra y paz, religiones y culturas se encuentran", es la 17 reunión internacional por la paz organizada por San Egidio, que trabaja por el diálogo entre religiones desde su fundación en Roma en 1968.
El padre de uno de los jóvenes indicó que la Policía podría ser la responsable de la muerte de su hijo, y que "el Gobierno debería rehabilitar a los "mareros" y no permitir que los maten".
La semana pasada, tres miembros de una pandilla, que solicitaron la protección del obispo auxiliar de San Pedro Sula, Rómulo Emiliani, pidieron disculpas a los hondureños por su conducta violenta, pero negaron haber tenido participación en la matanza de 13 personas en tres unidades del transporte urbano de esa ciudad.
Al respecto, Maduro comentó que ese es un signo positivo y que su Gobierno ayudará en la rehabilitación de todos los pandilleros que renuncien a las "maras".