En una fría y húmeda celda de dos metros de largo por dos metros ancho, cerrada con una portentosa puerta de acero, que solo permite visualizar el exterior a través de una pequeña rendija a la altura de los ojos, el dirigente opositor Leopoldo López cumplió el primer año de reclusión en la cárcel militar de Ramo Verde.
La detención del líder opositor ha desatado numerosas reacciones de organismos internacionales, grupos humanitarios y de los Gobiernos de Estados Unidos y Colombia que han abogado por su liberación por considerarlo un preso político, mientras el presidente Nicolás Maduro ha dicho que el arresto de López, al que llama el “monstruo de Ramo Verde”, como una acción apegada a la justicia por considerarlo responsable de la muerte de 43 personas y las lesiones de 878 ocurridas en las protestas del año pasado.
La situación del líder opositor tras la requisa y el traslado a otra celda más pequeña fue constatada por la consultora jurídica de la Defensoría del Pueblo.
Hubo una manifestación en apoyo a López.