El juicio contra el ex presidente iraquí Sadam Hussein y siete de sus colaboradores se reanudó ayer con la ausencia de los letrados de la defensa y el enfrentamiento entre el presidente del tribunal y los acusados, que dijeron que "impone el terrorismo en la sala".
La undécima sesión del juicio, que comenzó el pasado 19 de octubre, se desarrolló en presencia de los ocho acusados, ausentes en las últimas vistas, y en medio de discusiones con el juez y críticas por la actuación del tribunal.
"Abajo (George W.)Bush" y "Viva Irak y el pueblo iraquí", fueron los gritos proferidos por Sadam y otros de los acusados a su entrada en la sala.
Nada más empezar la vista, el juez kurdo Rauf Abderrahman fue interrumpido por Sadam y los otros procesados, quienes le acusaron de ser parcial y de ignorar los derechos legítimos de la plana mayor del depuesto régimen iraquí.
"Los acusados disfrutarán de sus derechos legales para interrogar a los testigos, y recibirán un juicio justo", contestó el presidente del tribunal antes de que Sadam y su hermanastro Barzan el Tikriti, que fue asesor presidencial, volviesen a interrumpirle.
Con cara de enfado, el magistrado pidió a los acusados que "respeten las tradiciones de la justicia iraquí", lo que llevó a Barzan a preguntarle "de qué tipo de justicia hablas?"
Por su parte, Sadam, quien llevaba el Corán (libro sagrado de los musulmanes) en la mano izquierda, acusó al tribunal de obligarle a asistir a una sesión en la que no estaban presentes los abogados de su defensa.
"Tengo el derecho de abstenerme de asistir al juicio. Me has obligado a venir pese a que mi abogado no está presente", dijo Sadam al juez.