Cientos de habitantes del barrio marginal El Cartucho de Bogotá sepultaron ayer a 15 de las 21 personas que murieron en la campaña dinamitera atribuida a las FARC el miércoles último mientras asumía el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, comprobó la AFP.
La ceremonia fue presidida por el cardenal primado y arzobispo de Bogotá, monseñor Pedro Rubiano, quien llamó en su homilía a los grupos armados a cesar la violencia que azota al país.
"La sangre de estos hermanos clama al cielo para que termine el odio y la violencia y para que haya justicia", señaló el prelado.
Portando banderas de Colombia y gritando consignas contra "todos los violentos", los indigentes acompañaron el cortejo fúnebre desde un templo católico cercano al Palacio Presidencial hasta un cementerio capitalino.