Las autoridades egipcias efectuaron el funeral por los 16 soldados muertos en un ataque cometido por presuntos islamistas el fin de semana en la península del Sinaí, cerca de la frontera con la Franja de Gaza e Israel.
La ceremonia fue interrumpida por personas que lanzaron gritos contra las nuevas autoridades islamistas de Egipto.
El Gobierno egipcio condenó el ataque, pero este podría complicarle la intención de disminuir las restricciones en los cruces fronterizos con la Franja de Gaza, territorio gobernado por el grupo fundamentalista HAMAS.
Los dolientes acudieron a rezar a la mezquita de un suburbio oriental de El Cairo antes de que los ataúdes, cubiertos con la bandera nacional, fueran llevados a una plaza cercana donde fue realizada una ceremonia castrense encabezada por el ministro de Defensa, Hussein Tantawi.
El primer ministro Hesham Kandil asistió a los funerales y fue abucheado por varias personas. Algunas le arrojaron zapatos, mientras otros los alzaban y utilizaban para señalar a Kandil con la suela en un gesto de desprecio.