Veinticuatro de las víctimas de un alud de lodo y rocas que arrasó la humilde comunidad de El Porvenir, en el oeste de Guatemala, fueron enterradas ayer en medio de expresiones de dolor y renovadas tareas de rescate.
El alcalde de San Lucas Tolimán, Manuel Cruz, dijo que los féretros con los restos de los fallecidos fueron depositados en dos fosas comunes en el cementerio de ese municipio.
Un culto cristiano evangélico, oficiado anoche, y una misa concelebrada por tres sacerdotes católicos, horas después, precedieron el masivo entierro, indicó Cruz.
"Los fallecidos profesaban distintas religiones, por lo que en respeto a sus deudos se les honró como ellos querían", indicó el alcalde. La avalancha, ocasionada por un embalse en las faldas del volcán Atitlán que se precipitó sobre la aldea, causó la muerte de al menos 24 personas, 16 de ellos niños.
Otros nueve están desaparecidos, mientras que 14 resultaron heridos y otros 30, damnificados, según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), del Gobierno.
Cruz señaló que en la jornada de ayer fueron localizados otros dos cadáveres entre el lodo que sepultó 18 casas de la comunidad, habitada por indígenas.
Por otra parte, los socorristas, que reanudaron la búsqueda y rescate de víctimas, han encontrado de forma dispersa los restos desmembrados de un número no precisado de personas.