Los pobladores de la localidad aurífera de Huanuni, en el occidente de Bolivia, comenzaron ayer a enterrar a los mineros muertos en el enfrentamiento armado por el control de un yacimiento de estaño y que dejó unas 16 víctimas, según cifras oficiales.
Los trabajadores de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) enterraron el domingo seis cadáveres de sus filas, luego de una misa celebrada en el cementerio de la localidad de Huanuni y una procesión funeraria de cerca de dos mil personas.
Los obreros de la Federación de Cooperativas Mineras fueron enterrados luego de un acuerdo alcanzado con el otro bando para hacer ceremonias diferentes y evitar incidentes.
Aproximadamente doscientos policías escoltaron la procesión de los obreros de Comibol.
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