MILES DE personas asistieron a los funerales de algunas de las centenares de víctimas chiítas muertas en una estampida en un puente de Bagdad durante una procesión religiosa, y arrecian las críticas contra el gobierno por no haber evitado la tragedia.
El Ministerio del Interior anunció ayer que en total 953 personas murieron en la estampida y que 815 resultaron heridas.
Pero el vocero del Ministerio de Salud, Qassim Yahya dijo que 843 personas murieron y que 439 resultaron heridas. No fue posible explicar las discrepancias.
Algunas organizaciones políticas acusaron a los seguidores de Sadam Hussein y a los clérigos extremistas sunitas de difundir los rumores pero no aportaron pruebas.
Las escasas medidas para controlar la multitud y el clima de temor tras tantos ataques suicidas callejeros contribuyeron al desastre.
El presidente iraquí, Jalal Talabani, privilegió la pista "terrorista" en la estampida que causó cerca de 1,000 muertos, cuyos funerales comenzaron a llevarse a cabo masivamente.
El primer ministro iraquí ordenó la formación de una comisión investigadora, y el pago de una compensación equivalente a $2,055 por cada muerto.
"Este crimen odioso cometido contra los peregrinos del Imam Musa al Kazem es la demostración del salvajismo de los terroristas que se libran a un genocidio contra el pueblo iraquí", dijo el presidente Talabani.
Entierran a víctimas de estampida en Irak
Las autoridades han sido fuertemente cuestionadas por no brindar una pronta respuesta durante la catástrofe.