AL INICIARSE EN agosto pasado el segundo período presidencial de Alvaro Uribe, los familiares de los 60 secuestrados tenían la esperanza de que se mantendría el diálogo para liberar a sus seres queridos.
Pero, pasado más de 100 días de gobierno, lo que hay es preocupación y zozobra, por la suerte de los privados de libertad que están en manos de las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC).
A principios de octubre, se abrió una estela de esperanza por la propuesta de las FARC que establecía un canje de rehenes.
El sueño duró muy poco, porque el 19 de octubre hubo un bombazo atribuido a las Fuerzas Armadas de Colombia en la Escuela Superior de Guerra, sitio emblemático para el Ejército Nacional; donde resultaron heridas unas 25 personas.
Con este hecho, se esfumaron las esperanzas de los familiares y de los secuestrados, ya que el presidente Uribe señaló que se haría un rescate a sangre y fuego, medida que fue desaprobada por la población que marchó por las calles pidiéndole al mandatario sudamericano que reconsiderara su actitud y pensara nuevamente en el diálogo.
Además, se cortó cualquier posibilidad y se suspendieron los ofrecimientos para lograr el canje de prisioneros, propuesto por España, Francia y Suiza.
Para el mandatario colombiano, lo que cuenta son las intenciones de buena voluntad y no los actos terroristas.
Nuevamente se ha abierto el compás para tratar de buscarle una solución al problema de los secuestrados por la guerrilla de extrema izquierda.
Las FARC, en los últimos días, han señalado que tres prisioneros estadounidenses están vivos y por ello apelan a las celebridades de Hollywood para facilitar un canje.
Las FARC buscan que estas personalidades como: Denzel Washington, el director Oliver Stone y el documentalista Michael Moore, entre otros, den a conocer el hecho al pueblo estadounidense y presionen "ante el presidente George W. Bush una actitud de su gobierno a favor del canje de prisioneros en Colombia".
El mensaje del grupo guerrillero precisó que los estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Mark Gonsalves "están vivos, bajo custodia respetuosa y digna en la selva"", y prometió que enviarán pruebas de sobrevivencia "en la ocasión propicia"".
El mensaje también fue dirigido a académicos de izquierda como James Petras, Noam Chomsky y Angela Davis, y el activista por los derechos de los negros, reverendo Jesse Jackson.
El nuevo protagonista en esta difícil situación es el gobierno italiano.
El pasado 10 de noviembre, El subsecretario de Asuntos Exteriores de Italia, Donato Di Santo, se reunió en Bogotá con la canciller de Colombia, María Consuelo Araújo, en una misión reservada que ha sido interpretada por medios colombianos como una oferta de mediar por la paz en el país suramericano.
Fuentes periodísticas precisaron que Di Santo, que es director para América del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, ofreció el apoyo de su país a Colombia en la búsqueda de una solución al problema de los secuestrados por la guerrilla de las FARC.
De acuerdo con una publicación del "Tiempo de Bogotá", Di Santo se reunió con el ex ministro Alvaro Leyva y con Carlos Lozano, director del semanario comunista "Voz", quienes han oficiado, en distintos momentos, acercamientos con las FARC.
Los familiares de los secuestrados, conjuntamente con varios legisladores, están promoviendo que una misión médica externa visite las prisiones del país para evaluar la salud de los guerrilleros que son pedidos por la guerrilla colombiana.
La presidenta del Senado, Dillian Toro, pidió que "las FARC dejen que la misión evalúe el estado de salud de los secuestrados".
Desean la libertad de Simón (Trinidad), Sonia, Howes, Stansell y Gonsalves. Ricardo Palmera, alias Simón Trinidad, y Omaira Rojas, alias Sonia, son dos guerrilleros que Colombia entregó a la justicia de EE.UU. que los acusa de narcotráfico y del secuestro de contratistas civiles.
Palmera enfrenta juicio en Washington por presunta conspiración para el secuestro de los estadounidenses.
Entre angustias y esperanzas
Colombia sigue viviendo momentos difíciles por las acciones de las FARC que continúan con las incursiones.