Entre naturaleza salvaje y piratas la Ruta Quetzal BBVA acampa en San Lorenzo
En las bases y en algún tramo de sus paredes se empleó piedra, pero por encima de ellas y en las garitas solo se utilizó ladrillo, lo que facilitó la tarea a los temibles corsarios.
Entre una naturaleza exuberante y salvaje, que obligó a detener la marcha durante unos minutos para cortar la rama de un árbol que impedía el paso, y las historias de piratas que vagan por el lugar, la Ruta Quetzal BBVA acampó hoy en el Fuerte de San Lorenzo El Real de Chagres.
La construcción de esta fortaleza, situada frente a la entrada del río Chagres desde el mar Caribe, fue encargada por el rey español Felipe II para defender sus posesiones de los ataques de corsarios y piratas al ingeniero militar italiano Juan Bautista Antonelli, quien concluyó el proyecto en 1601.
Su objetivo era "sobre todo una defensa marítima", explica a Acan-Efe Andrés Ciudad, subdirector de la Ruta Quetzal BBVA, que destaca el "error" que supuso centrarse en ese aspecto, porque, en su opinión, "de cara al interior era bastante débil".
En las bases y en algún tramo de sus paredes se empleó piedra, pero por encima de ellas y en las garitas solo se utilizó ladrillo, lo que facilitó la tarea a los temibles corsarios.
"Los españoles nunca pensaron que la defensa del río Chagres significara también la defensa de la costa inmediatamente al lado. No obstante, los piratas entraron por tierra y estaba poco fortificada", añade, en alusión al ataque de Joseph Bradley en 1670, quien lo utilizó como avanzada en el proyecto de Henry Morgan de asalto a Panamá Viejo, que destruiría un año después.