Tratando de evitar que Yugoslavia vuelva a quedar aislada a nivel internacional, el parlamento aprobó ayer una ley que permite entregar a sospechosos al tribunal de crímenes de guerra de la ONU y que espera descongele la ayuda financiera de Estados Unidos.
Poco después de la aprobación, en la entrada del congreso, el ex ministro del Interior, Vlajko Stojiljkovic, uno de los ex funcionarios serbios en ser solicitado por el tribunal de las Naciones Unidas, se disparó un balazo en la cabeza, dijo un ministro federal.
"Me informaron que Stojiljkovic llegó a la entrada principal del parlamento y conversó un rato con uno de los diputados (del Partido Socialista), luego sacó su arma y se disparó en la cabeza", dijo el ministro yugoslavo del Interior, Zoran Zivkovic, en declaraciones a Reuters.
La ley busca poner fin a la crisis que provocó el fracaso de Belgrado para cumplir en la fecha fijada por Washington, el 31 de marzo, con la entrega de más sospechosos para que fueran sometidos ante el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.