Los obispos de Nicaragua dijeron que los resultados de los comicios del pasado 6 de noviembre, en los que fue reelegido el presidente Daniel Ortega, no “reflejan con fidelidad la voluntad popular” y acusó al Consejo Supremo Electoral (CSE) de haber dirigido un proceso sin “transparencia y honestidad”.
La Iglesia católica también demandó al Ejecutivo buscar con “urgencia” una solución “legal y cívica” a la crisis postelectoral nicaragüense, en la que los opositores no reconocen la victoria de Ortega.
“El Consejo Supremo Electoral no ha sido capaz de ejercer sus funciones con responsabilidad y honestidad”, expresó el obispo Silvio Báez, nuevo secretario de la Conferencia Episcopal, al leer un comunicado.
“Esto ha producido un fuerte descontento en gran parte de nuestro pueblo, en relación con los resultados oficiales, los cuales no ofrecen garantía de reflejar con fidelidad la voluntad popular”, añadió.
El CSE proclamó a Ortega ganador de los comicios generales nicaragüenses con el 62,46% de los votos, pero el Partido Liberal Independiente (PLI), el principal de la oposición, desconoció esos resultados y anunció que recurrirá ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contra la “fraudulenta” reelección del dirigente sandinista.