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"Era de Cardoso" concluye sin nostalgia

El mandatario Fernando Henrique Cardoso recibió ayer la condecoración Orden del Congreso Nacional, la máxima distinción entregada por el poder legislativo a ciudadanos e instituciones ilustres.


Fernando Henrique Cardoso, el hombre que ejerció durante más tiempo la presidencia de Brasil, dejará el poder mañana con un contradictorio legado: su país es más democrático y abierto al mundo que nunca pero carga una pesada deuda y la violencia en las calles no para de crecer.
Senador, canciller, ministro de Hacienda y luego presidente de Brasil, el sociólogo Cardoso concluirá sus dos mandatos consecutivos dejando un país muy diferente al que comenzó a gobernar en 1995.
Respetado internacionalmente pero a veces criticado puertas adentro por sus políticas económicas liberales, Cardoso entregará el poder a los 71 años, con su gestión aprobada por la mayoría de los analistas políticos, pero rechazada por muchos ciudadanos.
"Yo diría que los brasileños, en general, viven mejor hoy que ocho años atrás", dijo Christopher Garman, analista político de la consultora Tendencias. "Hubo enormes beneficios para la población gracias a la baja de la inflación". Pero Erinaldo, un joven de 27 años que vive en las afueras de Brasilia, no comparte la visión del analista.
"A mí no me gustó el gobierno de Cardoso. Creo que a él no le importan los problemas sociales de Brasil. Hay mucho desempleo", expresó, aunque reconoció que su situación personal mejoró en los últimos años.
Cardoso, un socialdemócrata que debió exiliarse durante la dictadura que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, llegó a la presidencia venciendo en 1994 al hombre a quien le entregará el mando mañana, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
Cardoso consolidó en su primer gobierno el Plan Real de estabilización, lanzado en 1994 cuando era ministro de Hacienda. El plan permitió doblegar la inflación del país, que había superado el 2,400 por ciento en 1993.
Reelegido en 1998, Cardoso profundizó las privatizaciones de empresas estatales, un hecho que, en algunos sectores, provocó una explosión de demanda de nuevos usuarios.
Los brasileños, acostumbrados a esperar años para conseguir un teléfono, fueron testigos de un cambio que permitió un crecimiento sin igual en la historia de las comunicaciones en el país y que hizo que el servicio de telefonía se volviera casi universal.
Activo en asuntos de política exterior, Cardoso ejerció como ningún otro mandatario la diplomacia que convirtió al país en uno de los portavoces autorizados de las naciones en desarrollo en temas como subsidios agrícolas y propiedad intelectual.


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110009
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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