El error de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) con el arresto de un abogado estadounidense por su presunta relación con los atentados de Madrid, ha reavivado las críticas al recorte de los derechos humanos en Estados Unidos.
Pese al "mea culpa" público del FBI, el caso de Brandon Mayfield, un abogado musulmán de 37 años que pasó casi dos semanas en la cárcel, ha puesto en alerta a los grupos de derechos humanos.
Denunciaron que se trata de un ejemplo más del uso abusivo de la normativa del "testigo material" que permite detener a cualquier sospechoso, así como de los fallos en las técnicas de identificación del FBI, ya que las huellas dactilares encontradas en una bolsa en Madrid eran las un ciudadano argelino y no las suyas.
"El Departamento de Justicia está utilizando el estatuto de testigo material de una forma que nunca se usó y éste es el ejemplo más dramático de esa tónica", indicó el director ejecutivo de la Unión de Libertades Civiles de EU (ACLU) en Oregón, David Fidanque.
Es una clara muestra también de cómo se han "rebasado" y "recortado" los límites constitucionales desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, añadió.
El propio Mayfield, detenido el pasado 6 de mayo en Portland (Oregón) porque supuestamente se encontraron sus huellas dactilares en una bolsa con detonadores utilizados en los atentados del 11 de marzo en Madrid, definió su arresto como una experiencia "terrible y angustiosa" además de "humillante".
"Durante mi reclusión en la cárcel me esposaron y encadenaron a menudo", según el abogado, quien denunció que fue detenido simplemente por el hecho de ser musulmán.
La fiscal federal en el Estado de Oregón, Karin Immergut, rechazó que se trate de un caso de discriminación religiosa y mantuvo que el FBI siguió las normas correctas en todo momento.