Indiscreción
- 2013 El incidente con mayor proyección este año ha sido entre el presidente de Uruguay, José Mujica, y la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, el cual se resolvió con una sincera disculpa y, por ello, las cosas no pasaron a mayores.
Hay muchas cosas que se esperan de un jefe de Estado cuando representa al país en el ámbito local e internacional, como que sus discursos y comportamiento sean acordes con cada situación.
Pero las cosas no siempre pueden ser como se quisiera, pues son seres humanos y se equivocan, y la única diferencia entre ellos y el resto de los mortales es que sus imprudencias, desatinos, olvidos o falta de cultura formarán parte de la historia y serán recordadas por muchos años, ya que en la mayoría de los casos causan revuelo político y es casi imposible olvidarlo.

Prueba de ello es que han transcurrido 11 años y muchos recuerdan la forma en que el hoy expresidente de Uruguay Jorge Batlle se refirió a sus vecinos, los argentinos, llamándolos “manga de ladrones”.
A él se le suma su también compatriota y presiden José Mujica, quien recientemente se vio envuelto en un escándalo, al hablar mal de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, por más que trató de desviar la atención asegurando que no dijo que: “Esta vieja es peor que el tuerto”, al final tuvo que pedir disculpas para evitar males mayores.

A pesar de ser uno de los mandatarios más respetados, Luiz Inácio Lula da Silva se hizo conocido por errores y deslices poco diplomáticos.
En Namibia, dijo que el país era tan limpio “que no parecía africano”.

Hay otros incidentes que aunque no han sido tan sonados en los medios, sí dejan mal parado a una candidato presidencial como es el caso de Enrique Peña Nieto, de México, quien al presentar una obra en la feria del libro confundió a los autores de diversas obras, sin poder definir cuál era su favorito.
El entonces candidato del Partidos Revolucionario Institucional (PRI), atribuyó a Enrique Krauze la obra “La silla del águila” que es Carlos Fuentes. “Hay otro libro de él mismo (Krauze) sobre caudillos. No recuerdo el título exacto, fue un libro que me gustó”, señaló.

Siendo presidente de la república, incurrió en un error a la hora de presentar su declaración patrimonial ante el Instituto Federal de Acceso a la Información (Ifai), a lo cual le cambió el nombre por “Instituto de Información y de Acceso a la Información a la Opinión Pública de toda la Información Disponible para la Ciudadanía”.
Según sus críticos de seguir así le quitará el liderazgo al expresidente Vicente Fox.

Otro que no se salva es el presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien en una oportunidad mató al poeta Nicanor Parra, citó a “Robinson Crusoe”, el personaje de la novela de Daniel Defoe, como si hubiese sido un hombre de carne y hueso.
Piñera, en muchas oportunidades, ha dejado en entredicho sus habilidades diplomáticas, prueba de ello fue el viaje realizado a Alemania en 2010, cuando cometió un despiste al escribir en el libro de visitas de la Presidencia germana la siguiente frase: “Deutschland über Alles” (“Alemania por encima de todo”), sin darse cuenta de sus connotaciones políticas.
La frase escogida daba comienzo al himno alemán durante la época del nazismo. Tras el embarazoso momento, Piñera pidió disculpas. Por otro lado, Nicolás Maduro, durante sus actos de campaña, fue duramente criticado por su falta de orientación geográfica, al cambiar de ubicación los estados que conforman el país suramericano.
El mandatario dijo que Barcelona, Cumaná, Margarita y Monagas son los estados orientales.
Los mandatarios comenten errores que en algunos casos no tienen un costo político y eso les da pie a seguirse equivocando y otros, para evitar males mayores, son más cuidadosos.