Es el sueño de todos: lograr bajar de peso pero sin tener que hacer sacrificios forzados para dejar de comer.
Un equipo de científicos en Australia afirma que descubrió cómo lograrlo.
Los investigadores descubrieron que manipulando los lipocitos (o células grasas) en ratones de laboratorio podían acelerar el metabolismo.
Al extraer de los animales una enzima específica, lograron que éstos comieran la misma cantidad de alimento pero quemaran más calorías y no subieran de peso.
El descubrimiento, afirman los científicos del Instituto Howard Florey en Melbourne, podría conducir al desarrollo de fármacos para quemar grasas y para ayudar a combatir la diabetes.
La enzima, que desempeña un papel importante en la producción de grasas, es la llamada "convertidora de la angiotensina" o ECA.
"Esta enzima produce una hormona -la angiotensina- y vimos que una deficiencia en los ratones provocaba una reducción en los niveles de grasa" explicó el doctor Michael Mathai, director de la investigación.
"Y también una reducción en el peso corporal", agrega.
Menos grasa.
Los científicos estudiaron a un grupo de ratones que no tenían la enzima y descubrieron que éstos eran, en promedio, 20% más ligeros que los ratones normales a quienes se alimentó con la misma cantidad de comida.
Asimismo, tenían entre 50 y 60% menos grasa corporal, afirman los autores del estudio dado a conocer en la publicación especializada Proceedings of the National Academy of Sciences, PNAS (Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos).
Los científicos creen que este proceso ocurre porque sin la enzima, el hígado aumenta su metabolismo de lípidos.
Tal como explica el doctor Mathai, en el estudio descubrieron que, debido a que procesan glucosa más rápido, los ratones a los que se le retiró la ECA también parecen tener menos posibilidades de desarrollar diabetes que los animales normales.
Actualmente ya existen fármacos que inhiben las funciones de la ECA que se utilizan principalmente para combatir la hipertensión.
Según el doctor Mathai "conocemos los niveles de tolerancia y seguridad de estas medicinas en humanos y ahora sabemos que tienen un efecto adicional en los roedores".
"Pero todavía no hemos descubierto si funcionarán de la misma forma en humanos obesos".
Los científicos están ahora investigando si se puede trasladar este efecto de reducción de grasa y peso corporal en humanos.
Una epidemia silenciosa.
La obesidad se ha convertido en una epidemia que comenzó en la población adulta y que en los últimos años ha llegado a los niños, convirtiéndose además en una enfermedad crónico-degenerativa y potencialmente mortal, según investigadores.
La obesidad afecta al 51,.4 por ciento de los panameños, debido al ritmo de vida sedentario que llevan muchas personas, señalan informes divulgados.
El último estudio presentado en el 2006 advertía que un 39 por ciento de los panameños padecía de esta enfermedad, o sea, en dos años el índice subió un 12 por ciento, señala la página web l del la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los datos de la (OMS), con cierre en marzo pasado, colocan al país en el puesto número cincuenta a nivel mundial.