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Escasez de comida causa obesidad en venezolanos

El Gobierno de Venezuela prendió las alarmas por el aumento del tamaño de las barrigas de sus ciudadanos en una nación donde la escasez de alimentos ha alcanzado niveles récord


  • 68% de los venezolanos mayores de 20 años tiene sobrepeso, la cifra más alta de Suramérica.
Estadísticas
  • 35 millones de personas mueren al año en el mundo por enfermedades crónicas.
  • 80% de las defunciones corresponden a los países en desarrollo, según el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá.
El 60% de los centroamericanos sufre sobrepeso y obesidad
  • Al menos el 60% de los 46 millones de personas que viven en Centroamérica sufren de sobrepeso y obesidad, dijo en San Salvador el coordinador del centro de investigación del Incap para prevención de enfermedades crónicas, Manuel Ramírez. En Centroamérica el problema de sobrepeso y obesidad es similar (...), en términos relativos el 60% de adultos en cualquier país de Centroamérica tiene sobrepeso y obesidad, expresó el coordinador del centro de investigación del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Incap). El Incap funciona desde 1954 en la región, tiene su sede central en Guatemala y oficinas en cada uno de sus países miembros; Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. La problemática del sobrepeso y la obesidad en El Salvador, que se repite en todos los países de Centroamérica, va de 6% en niños menores de cinco años, 23% en niños escolares, 39% en adolescentes y 60% en adultos, o sea que con la edad, lastimosamente el sobrepeso y obesidad se va para arriba, añadió en la conferencia de prensa.

El Gobierno de Venezuela prendió las alarmas por el aumento del tamaño de las barrigas de sus ciudadanos en una nación donde la escasez de alimentos ha alcanzado niveles récord, lo que ha hecho más difícil llevar a la mesa platillos saludables y ha impulsado a la gente a consumir comida chatarra.

Las autoridades lanzaron una campaña publicitaria para poner fin al creciente índice de obesidad en la población venezolana, que amenaza con provocar una costosa crisis del sistema de salud pública si no se toman medidas para controlar el problema.

 

Bajo el eslogan “agarra dato, come sano”, el gobierno del presidente Nicolás Maduro espera reducir a la mitad, en los próximos cinco años, una tasa oficial de casi el 40% de obesidad entre los venezolanos, una afección que aumenta el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares y diabetes.

Según la Organización Mundial de la Salud, el 67.5% de los venezolanos mayores de 20 años tiene sobrepeso, la cifra más alta de Sudamérica y casi igual a la tasa del 69% de Estados Unidos.

La guerra contra las panzas inflamadas ocurre en un momento en que la mayoría de los venezolanos se queja por no encontrar suficientes alimentos.

 

Una política rígida de control de precios y la dificultad para conseguir dólares por un estricto control de cambios han dificultado la compra de comida a la gran mayoría de las compañías de alimentos, incluso a la empresa líder del sector, Empresas Polar S.A., que no tiene cómo importar los insumos necesarios a un precio que le dé una ganancia al final del ejercicio.

Como consecuencia de estas políticas, todo, desde la harina de maíz hasta la leche, escasea en esta nación rica en petróleo y de unos 30 millones de habitantes. Y cuando artículos de primera necesidad aparecen repentinamente en los anaqueles de los supermercados, inmediatamente se forman largas filas.

Para combatir la escasez, el Gobierno anunció un plan la semana pasada que consiste en instalar lectores de huellas digitales en todos los supermercados del país.

 

La oposición criticó el plan diciendo que era una especie de racionamiento al mejor estilo cubano, pero el Gobierno dice que son necesarios controles adicionales para evitar que ciertas personas acaparen los alimentos y se aumente el contrabando.

Una dieta generalmente se basa en limitar la ingesta de calorías, pero ha sido la escasez de algunos alimentos la principal responsable de la creciente gordura en el país, dicen nutricionistas.

Conseguir una dieta equilibrada en calorías es difícil, más aún si la inflación, del 60% anual, hace mella en los bolsillos de los venezolanos, por lo que muchos terminan comiendo un exceso de comidas ricas en harinas y productos fritos para calmar el hambre. No se trata de ceder a la tentación de comerse un chicharrón o una arepa de maíz rellena de queso grasoso, delicias venezolanas, sino el consumir comida rápida como la que ofrece McDonald’s, muy popular últimamente, lo que contradice las críticas que el Gobierno hace al “imperio”, el Gobierno de Estados Unidos. “La gente está comiendo, pero no están recibiendo nutrientes”, dice Nixa Martínez, presidenta de la Asociación Nacional de Nutricionistas y Dietistas. “Usted come lo que puede encontrar y lo que se encuentra no es saludable”.

 

El Gobierno argumenta que la nutrición del país ha mejorado en los últimos 15 años, que la pobreza se ha reducido y que los controles de precios han permitido que más venezolanos puedan pagar tres comidas al día.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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