El Gobierno español asumirá el 1 de enero la presidencia semestral de la Unión Europea, decidido a que las nuevas reglas de funcionamiento de que se ha dotado Europa tengan éxito, aunque sea al precio de ceder protagonismo y perder réditos internos.
"No va a ser una presidencia nacionalista, sino europeísta", dejó claro en Bruselas el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en la presentación del programa del semestre ante la prensa internacional.
En su cuarta presidencia de la UE, España se enfrenta a lo desconocido, con un Parlamento Europeo renovado en junio, una Comisión ejecutiva aún no instalada y al Tratado de Lisboa, que ha visto la luz hace apenas unas semanas después de ocho años de accidentada gestación.