Un avión hércules de la fuerza aérea española llegó hoy a Villahermosa, capital del estado mexicano de Tabasco, para iniciar la entrega de un paquete de ayuda por valor de 850.000 dólares, la mayor donación humanitaria realizada por España a México, que se destinará a los afectados por las inundaciones.
Además de la ayuda que coordinará la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), empresas españolas con inversiones en México han anunciado que estudiarán medidas para apoyar la reconstrucción del estado de Tabasco, asolado por las inundaciones, según informó el embajador español en el país, Carmelo Angulo.
Precisamente, Telefónica, segundo operador de telefonía celular en México, anunció que destinará a los afectados la taquilla de los conciertos que patrocina de los grupos de rock español "Hombres G" y "El Canto del Loco".
España ha enviado dos aviones, un Hércules y un Antonov 12, con más de 14 toneladas de ayuda valorada en unos 350.000 euros, que contienen cuatro plantas potabilizadoras de agua, más de 2.500 kilos de medicamentos, una veintena de tiendas de campaña y cerca de 2.000 bidones de agua.
Además, una donación de otros 500.000 dólares serán destinados a la compra de insumos básicos para atender a más de un millón de damnificados que dejaron las recientes inundaciones en Tabasco, causadas por las lluvias y por la crecida de los ríos Grijalva y Carrizal.
El gobernador estatal, Andrés Granier, pidió a los representantes diplomáticos españoles que esta donación sea utilizada en la compra de colchones, frigoríficos y hornillos de cocina, utensilios que cientos de miles de familias tabasqueñas han perdido por las inundaciones que afectaron al 80% del territorio estatal.
Con este importe, la ayuda de España a México se equipara con la enviada por el país europeo a Perú tras el terremoto que devastó la sureña región de Pisco en agosto pasado, según Angulo.
Mientras, las aguas de la capital del estado, Villahermosa, inundada en más de tres cuartas partes, han comenzado a descender gracias al bombeo del agua y han permitido a algunos afectados acudir a sus hogares para comprobar la magnitud de los daños.
En el centro de la capital, enseres destrozados como camas, colchones, sillones y electrodomésticos se encuentran amontonados e inservibles en las calles donde las familias se afanan por limpiar las viviendas que estuvieron más de diez días bajo dos metros y medio de agua.