Españoles y uruguayos celebraron ayer con una popular verbena en el corazón de Montevideo el Bicentenario de la independencia del país sudamericano, que marca también el inicio de doscientos años de afecto, valores comunes, y formas de vivir de las que ambos se sienten "muy orgullosos".
Bajo el nombre "200 encuentros Uruguay-España", los diversos centros de emigrantes españoles en Uruguay llevaron a la calle, convocados por la Embajada de España, su comida, su música y bailes para celebrar con los uruguayos y compartir una cultura que también forma parte integral del pequeño país sudamericano.
Durante más de seis horas la Plaza Matriz, ubicada en el centro histórico de Montevideo, sirvió de escenario para una particular romería popular en la que la empanada gallega y el vino de Rioja compartieron lugar con el muy uruguayo mate, mientras grupos folclóricos de los centros regionales españoles del país llevaron sus músicas y danzas nacidas en la lejana Europa pero interpretadas por jóvenes y niños uruguayos.
Entre los castizos olores a paella y churros, y con una buena sangría entre las manos, centenares de personas acudieron a ver o a participar en los actos.
Danzas.
De todas ellas destacaban las niñas uruguayas, de unos diez años, que formaban parte de la escuela de danza del Centro Gallego de Montevideo, impecablemente vestidas con sus trajes regionales para bailar muñeiras pese a que casi ninguna de ellas jamás pisó Galicia.
Un "txistulari" y un "dantzari" de la comunidad autónoma vasca, que recibieron a las autoridades con un tradicional aurresku, también recibieron un especial reconocimiento de parte del público.