CON ASPECTO de profesor y aficiones muy tranquilas, como la pintura de paisajes y la recolección de antigüedades, Viktor Yushchenko parece un improbable líder de una revolución pacífica.
Yushchenko ha dicho que su rostro, desfigurado por un envenenamiento con dioxina durante la campaña electoral, representa la cara de Ucrania y de sus amargas divisiones políticas.
Sus simpatizantes dicen que es el único político capaz de sacar a Ucrania de la turbulencia política, combatir la corrupción endémica, controlar a los ricos magnates propietarios de minas de carbón y de empresas siderúrgicas, y manejar las relaciones con Rusia.
Los ucranianos tienen esperanzas de que Yushchenko reforme la estructura del estado, afectado por restos del ineficaz régimen soviético.
Yushchenko fue primer ministro entre 1999 y el 2001. Antes de eso, fue presidente del Banco Central entre 1993 y 1999, desvinculó al país del rublo ruso y su reemplazo local, una moneda prácticamente carente de valor, los karbovanets, y logró imponer una divisa relativamente estable.
Luego de ser destituido del cargo de primer ministro por acción de legisladores procomunistas con el tácito apoyo del presidente Leonid Kuchma, Yushchenko creó el movimiento Nuestra Ucrania, una alianza de partidos pro-democráticos.
El 31 de octubre, Yushchenko ganó la primera ronda electoral presidencial, pero no obtuvo la mayoría necesaria y debió ir a una segunda vuelta contra el primer ministro Viktor Yanukovych. Las autoridades electorales dieron el triunfo a Yanukovych en la segunda ronda efectuada en noviem