Las agencias británicas de inteligencia revelaron que los espías están autorizados a interceptar comunicaciones entre abogados y sus clientes, algo que generalmente está protegido por estrictas reglas de confidencialidad.
Abogados de los servicios de inteligencia publicaron detalles previamente secretos de las directrices para espiar a abogados. La información fue revelada en documentos en la corte, tras un pedido de abogados de dos libios que han demandado al Gobierno británico por presunta complicidad en su detención y entrega a terceros.
Pero Cori Crider, abogado de los libios y sus familias, manidfestó su desacuerdo, pues esta revelación “genera serias implicaciones que son preocupantes dentro del sistema judicial británico''.