El Estado de Guatemala desenterró a cinco víctimas del conflicto armado, en las primeras exhumaciones desde que hace 14 años se firmó la paz que puso fin a 36 años de guerra que dejaron 250,000 víctimas, entre muertos y desaparecidos.
Con relatos que familiares de las víctimas presentaron hace casi dos años a la Fiscalía, dos fosas fueron localizadas detrás de una escuela en el caserío Agua Blanca I, en el municipio de Aguacatán.
Las osamentas pertenecen a los indígenas de la etnia Aguacateca, Félix Cruz Mendoza, su hermano Roberto Virgilio, José Ailón, Gaspar Ailón Solís y el hijo de este, con el mismo nombre.
Todos fueron asesinados tras ser sacados por la fuerza de sus casas por el Ejército el 26 de febrero de 1982 durante el gobierno que presidió el general Romero Lucas García.
Según el relato de los familiares, los militares llegaron a sus residencias, en el casco urbano de Aguacatán a la media noche de aquel día, les amarraron las manos y se los llevaron rumbo al río Bucá, que está frente a la escuela pública de Agua Blanca.
“En el río los asesinaron con sus armas”, recordó con su pobre castellano a Acan-efe Isidro Ailón, hermano y tío, respectivamente, de los Gaspar Ailón.
Los militares “rompieron las puertas de las casas y los sacaron a la fuerza. No pudieron escapar”, dijo Isidro tras saber que las osamentas de sus familiares habían sido encontradas.
La exhumación fue realizada por antropólogos del Programa Nacional de Resarcimiento (PNR) de la Presidencia y del Instituto Nacional de Ciencias Forenses.