Estados Unidos anunció ayer la expulsión de 15 funcionarios de la Embajada cubana en Washington, en respuesta a los misteriosos "ataques" acústicos que han sufrido 22 diplomáticos estadounidenses en Cuba, un paso que eleva la tensión bilateral y deja el proceso de deshielo en su punto más frágil.
Cuatro días después de ordenar la retirada de la mayoría de su personal en la Embajada de Estados Unidos en La Habana y pedir a los estadounidenses que no viajen a la isla, el Departamento de Estado fue más allá al ordenar una drástica reducción de la plantilla de la misión diplomática cubana en Washington.
"El Departamento de Estado ha informado al Gobierno de Cuba de que ha ordenado la salida de 15 de los funcionarios de su embajada en Washington", dijo el secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, en un comunicado.
"La decisión se ha tomado debido al fracaso de Cuba a la hora de dar pasos adecuados para proteger a nuestros diplomáticos de acuerdo con sus obligaciones bajo la Convención de Viena. Esta orden asegurará la equidad en nuestras respectivas operaciones diplomáticas", afirmó Tillerson.
EE.UU. "mantiene sus relaciones diplomáticas con Cuba y seguirá cooperando con ellos en la investigación de los ataques", añadió.
El Gobierno cubano ha negado toda relación con los incidentes que comenzaron a finales de 2016 y han causado síntomas como pérdida de audición y problemas cognitivos a unos 22 estadounidenses.
La Habana
El Gobierno cubano calificó ayer martes de "injustificada" y "precipitada" la reacción de Estados Unidos en torno a los misteriosos ataques contra diplomáticos estadounidenses en La Habana.
Horas después de que Estados Unidos anunciara la expulsión de 15 diplomáticos cubanos, el canciller Bruno Rodríguez dijo en rueda de prensa que Cuba cumple con todas sus obligaciones con los enviados diplomáticos.
"No existen evidencias de la ocurrencia de los alegados incidentes, ni de las causas y el origen de las afecciones a la salud notificadas por los diplomáticos", expresó Rodríguez.
Apenas el viernes, Washington emitió para sus ciudadanos una alerta de viaje a la isla y anunció que reducirá en un 60% su personal diplomático en su Embajada en La Habana. Para el canciller cubano, las acciones del Gobierno de EE.UU. son "decisiones unilaterales, infundadas".
La orden de expulsión fue criticada por grupos afines al acercamiento bilateral como Engage Cuba.
"Esto no tiene lógica. Estados Unidos está usando la confusión y la incertidumbre que rodean estos incidentes como justificación para dar un gran paso atrás en las relaciones con Cuba", indicó en un comunicado Geoff Thale, del centro de estudios independientes Oficina de Washington para Latinoamérica (Wola).
Alcance
La medida afecta a dos tercios del personal cubano en la embajada, y deja a apenas 8 funcionarios en la legación, entre ellos una única persona encargada del consulado, según confirmaron a Efe en La Habana, fuentes de la Cancillería de la isla.
El Gobierno estadounidense no ha culpado directamente al cubano por los ataques que han causado síntomas físicos a varios de sus diplomáticos en la isla, y de hecho está cooperando con el Ejecutivo de Raúl Castro en la investigación de los mismos. Pero Washington sí exige al Gobierno de La Habana que tome medidas para certificar la seguridad de los diplomáticos estadounidenses en la isla.