El jefe de gabinete Alberto Fernández aseguró que Estados Unidos quiere "disciplinar'' a Argentina por posiciones de política exterior al investigar el caso de $800,000 secuestrados el 4 de agosto en el aeropuerto de Buenos Aires a un empresario.
El jefe de gabinete reiteró la posición gubernamental de que detrás de la denuncia generada en Miami, se oculta el propósito de "disciplinar'' a la Argentina por su buena relación con el presidente venezolano Hugo Chávez. Además, su impulso al recién creado Banco del Sur y el respaldo a un "acuerdo negociado y humanitario'' en el problema de los secuestrados por la guerrilla colombiana.
Esta situación provocó el primer roce entre la nueva inquilina de la Casa Rosada y EE.UU., quien se defendió de las acusaciones y además dejó claro que mantendrá su relación con la República Bolivariana de Venezuela.
"Lo irregular en toda esta situación es que el empresario venezolano Guido Antonini Wilson, con nacionalidad estadounidense, se ha convertido en el informante del FBI, con el fin de salir bien librado de la investigación que se abrió en Argentina", y que no ha registrado nuevos datos, señaló Salgueiro.
La pregunta dentro de todo este problema es ¿cómo afectará a Argentina y a Venezuela?.
El experto en derecho internacional, precisó que "la presidenta Cristina Fernández de Kichner tiene cuatro años para lavar este asunto.
Además, las declaraciones destempladas que profirió contra EE.UU. solo tienen rentabilidad política.
En cuanto a Venezuela, este informe del FBI solo viene a astillar las ya deterioradas relaciones entre Venezuela y Estados Unidos.
"Tengo la impresión de que EE.UU. ha aprovechado los cuatro meses de investigación y el momento político que vive para publicar este informe y hacerle daño a Cristina Fernández de Kirchner", aseveró Salgueiro.