Entre cuatro y seis de cada diez parejas con problemas de fertilidad que desean tener un hijo abandonan los tratamientos de reproducción asistida por estrés psicológico.
La infertilidad desestabiliza el equilibrio emocional y de pareja.
La autoestima se resiente y surgen sentimientos de aislamiento social y personal, sentimiento de culpabilidad, ansiedad, depresión o cambios de relación. El estrés contribuye a la infertilidad en sí misma, al generar alteración de las hormonas y disminuye la capacidad reproductiva femenina.