Los alemanes observaron un minuto de silencio ayer en recuerdo de las 17 víctimas de una masacre en una escuela la semana pasada, y en esta ciudad se cancelaron las clases para que los estudiantes pudieran expresar sus miedos y dolor. Un cartel escrito a mano y sujeto a un pilar frente a la municipalidad resumió el estado de ánimo en esta ciudad alemana oriental: El lunes no puede ser un día escolar normal"".
Los niños aferraban las manos de sus padres y los estudiantes mayores se abrazaban al reunirse con sus maestros en la escuela secundaria, antes de dirigirse a la municipalidad cercana donde los recibían los terapeutas. Algunos alumnos habían presenciado el asesinato de sus maestros, y casi 200 de los 750 alumnos estuvieron atrapados en la escuela durante dos horas a la espera de que la policía los evacuara.