Unos 10,000 estudiantes chilenos, según Carabineros, y 20,000, de acuerdo a los organizadores, marcharon en una jornada pacífica y festiva por el centro de Santiago como medida de “presión” contra el Gobierno y en reclamo de una educación pública, gratuita y de calidad.
Universitarios y secundarios, que el pasado lunes entregaron una contrapropuesta al cronograma de discusiones propuesto por el Gobierno la semana pasada, recorrieron la principal avenida de Santiago, la alameda Bernardo O'Higgins, hasta desembocar en el Parque Almagro, donde cerraron la movilización con música y bailes.
Los estudiantes, que esperan una respuesta del Gobierno, exigen la congelación de los proyectos de ley sobre educación enviados por el Ejecutivo al Congreso, que se aplace el cierre del primer semestre del curso 2011 y que no se entreguen recursos estatales a las universidades que obtienen beneficios con ellos.
“Estamos en estado de alerta respecto a la respuesta que nos dé (el Gobierno). Pero queremos señalar que el movimiento todavía sigue vivo, que se mantiene, que no ha perdido unidad, que no ha perdido transversalidad”, aseguró Camila Vallejo, principal portavoz de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), a los periodistas.
Vallejo también aseguró que si el diálogo con el Ejecutivo “no prospera”, el movimiento estudiantil “no va a renunciar a la lucha”. “Este movimiento no va a parar hasta cumplir sus objetivos”, subrayó la dirigente estudiantil.
En este sentido, Vallejo consideró “muy probable que la próxima semana se convoque a un paro nacional”. “Eso se va a ratificar el día de mañana”, apuntó la portavoz de la Confech, que llamó a los estudiantes a “no caer en el juego de las divisiones”.