El final de la tregua, a partir de las 00: 00 hora del 6 de junio, se produce una semana después de las elecciones locales en España, en las que el terrorismo y ETA centraron la campaña electoral.
En esos comicios, la izquierda "abertzale" (próxima a la banda) logró 337 concejales en el País Vasco y 100 en Navarra, en el norte de España.
La tregua ya fue rota el 30 de diciembre pasado cuando la banda terrorista hizo estallar una bomba en el aeropuerto de Madrid, que destruyó una terminal aérea y acabó con la vida de dos ciudadanos ecuatorianos, aunque los asesinos aseguraron después que "el objetivo de esa acción armada no era causar víctimas".
La banda justifica en su comunicado la ruptura con el argumento de que "no se dan las condiciones mínimas para seguir con un proceso de negociación" en el que el Gobierno "ha respondido con detenciones, torturas y persecuciones".
Los terroristas acusan al presidente del Gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, de haber convertido su talante en "fascismo que deja a los ciudadanos y a los partidos sin derechos".
En su comunicado, la banda, que tiene a sus espaldas 853 asesinatos y 77 secuestros desde 1968, acusa también al PNV (Partido Nacionalista Vasco) de "mentir cuando tiene que defender a Euskal Herría" (País Vasco).
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, convocó al Palacio de la Moncloa, la sede gubernamental, a la cúpula del Ministerio del Interior, encabezado por Alfredo Pérez Rubalcaba, para evaluar la situación de la lucha antiterrorista tras el anuncio de ETA de ruptura del alto el fuego.
En la reunión, el jefe del Ejecutivo y los máximos responsables del Ministerio del Interior analizan los últimos datos relacionados con la lucha contra la organización terrorista vasca ETA.