Dos explosiones con coche-bomba registrados en un lapso de 25 minutos causaron gran alarma ayer en el centro de Madrid, cuando miles de aficionados se dirigían al Estadio Santiago Bernabéu para asistir a la semifinal de la Liga Europea de Campeones de Fútbol entre el Real Madrid y el Barcelona. Las explosiones causaron 17 heridos leves, la mayoría por cortaduras de vidrios y lesiones en los tímpanos, según los servicios de socorro.
Un camarógrafo de la televisión catalana y otra persona resultaron heridos de mayor gravedad tras incidentes provocados por aficionados radicales del Real Madrid que atacaron a las fuerzas policiales en su afán de ingresar al estadio, cuando especialistas en explosivos aún examinaban la zona.
Uno de los coches, que contenía 20 kilos de cloratita -según la policía- explotó a un centenar de metros del estadio, frente a una torre de 32 pisos de oficinas y establecimientos comerciales, en el corazón del Paseo de la Castellana, principal arteria madrileña que cruza de norte a sur la capital española.
El segundo coche-bomba explotó 25 minutos más tarde, en la zona sur de Madrid, en las cercanías de la estación de trenes Atocha. Este segundo automóvil, que contenía un kilo de dinamita, fue abandonado en su huida por los autores del atentado frente al estadio y hecho explotar para "borrar huellas", indicaron fuentes policiales.
Un portavoz del diario independentista vasco Gara informó a la AFP que una media hora antes de la primera explosión una voz anónima alertó del atentado en nombre de la organización separatista vasca ETA, que buscó con su nueva acción un efecto publicitario aprovechando la importancia del encuentro futbolístico.
Las dos explosiones del miércoles se registraron dos días después de una vasta operación policial en el País Vasco (norte) ordenada por el juez Baltasar Garzón contra el entramado financiero de ETA, durante la cual fueron detenidos 11 miembros de Batasuna, el "brazo político" de la organización separatista vasca armada.