ETA sembró ayer de nuevo el pánico en la costa española con la explosión de una bomba, que no causó víctimas, mientras el Gobierno continúa los contactos con la oposición para ilegalizar a Batasuna, el brazo político de la banda terrorista.
Cuando los españoles no se han repuesto de la conmoción causada por el vehículo-bomba que estalló el domingo en la localidad costera de Santa Pola, la vecina Torrevieja fue ayer nuevo objetivo de ETA, al explotar una bomba en una hamburguesería ubicada en el centro de la ciudad.
La colocación del artefacto fue anunciada por un comunicante en nombre de ETA a un diario vasco, quien también advirtió de la presencia de una segunda bomba en una discoteca de Santa Pola.