Residentes del área cercana al Monte Etna respiraron aliviados ayer al saber que los ríos de lava del volcán más activo de Europa parecían disminuir. Pero los expertos no descartaron la amenaza de nuevos sismos, que han despertado al volcán y que dejaron a cientos de familias sin hogar en el pueblo italiano de Santa Venerina. Por cuarto día consecutivo el Etna escupió fuentes de fuego de hasta 100 metros de altura, produciendo nubes de humo que se extendieron hasta Africa y que eran visibles desde el espacio.
Los científicos dijeron que se habían registrado tres temblores alrededor del Etna en las primeras horas de ayer, que medían entre 2.0 y 2.9 grados en la escala Ritcher, pero sin embargo se mantenían optimistas.