El gobierno de Washington reaccionó indignado al asesinato de un estadounidense y el secuestro de otros tres hace una semana por parte de las FARC, mientras que congresistas norteamericanos advirtieron ayer que habría fuertes represalias por esa acción de la principal guerrilla colombiana.
A pesar del vasto operativo de búsqueda que realiza el Ejército colombiano con apoyo de Estados Unidos, los norteamericanos cumplen siete días de haber sido capturados cuando el avión en el que viajaban cayó en el sur del país en medio de disparos de los rebeldes, quienes ejecutaron a los otros dos tripulantes, un norteamericano y un colombiano.
"No hay duda que este acto de las FARC va a tener una represalia muy fuerte. Apenas se está discutiendo exactamente qué es lo que va pasar, pero ellos cometieron un error muy grave y van a pagar un alto precio", aseguró Tom Davis, miembro de una misión del Congreso estadounidense, de visita en Bogotá.
Ayer, Colombia ofreció una recompensa de 340,000 dólares a quien ayude a rescatar a los tres estadounidenses.
En tanto, una comisión gubernamental para gestionar el intercambio humanitario le pidió a las FARC respetar la vida de los secuestrados.