El mexicano Javier Suárez Medina fue ejecutado con inyección letal ayer por las autoridades del estado de Texas por el asesinato en 1988 de un policía antinarcóticos de Dallas, en una ejecución que el presidente Vicente Fox intentó impedir.
Suárez, de 33 años, fue ejecutado después de que la Corte Suprema de EU rechazó a último momento una apelación de México y de que el gobernador de Texas, Rick Perry, rechazara también el pedido de suspensión del presidente Fox.
El mexicano fue ejecutado por matar a balazos al policía encubierto Lawrence Cadena, de 43 años, durante una redada contra la compra y venta de narcóticos el 13 de diciembre de 1988 en un estacionamiento de Dallas.
Suárez, que tenía 19 años cuando cometió el crimen, confesó el asesinato, pero dijo que sabía que la víctima era un oficial de la policía.
Medina, antes de morir, se excusó ante la familia de la víctima por todos los sufrimientos ocasionados.