Entre vivas a un clérigo chiíta, el ejército estadounidense entregó su base en Nayaf, dejando a los iraquíes en control de la ciudad como primer paso en la transferencia de la seguridad en todo el país para que las fuerzas extranjeras puedan volver a sus países algún día.
El comandante de la base, teniente coronel James Oliver, entregó las llaves ceremoniales de la instalación al comandante Saadi Salí al-Maliky.