Decenas de miles de estadounidenses se lanzaron el fin de semana a las calles para protestar contra un posible ataque a Irak, pero el gobierno del presidente estadounidense, George W. Bush, se mantuvo firme e insistió en que es hora de que la ONU actúe.
Bagdad mantuvo ayer su guerra de palabras con Washington, acusando a Estados Unidos de tratar de intimidar al Consejo de Seguridad de la ONU para que adopte un nuevo borrador de resolución que allanaría el camino a una acción militar.
Bush, acostumbrado a los insultos de Irak, también enfrentó manifestaciones de protesta en su país, cuando decenas de miles de estadounidenses marcharon en contra de una guerra. Mientras, en España, otras miles de personas se manifestaron para expresar su rechazo a la intervención militar de EU en Irak y con el fin de reclamar al Gobierno español que retire su apoyo a Washington en caso de conflicto.