Estados Unidos encierra anualmente a más de 5,000 niños que entran solos al país, de forma ilegal, reteniéndolos con frecuencia en lugares con malas condiciones y sin acceso a ayuda legal, dijo ayer el grupo defensor de derechos humanos Amnistía Internacional.
Algunos de esos menores son mantenidos en celdas junto a personas que han cometido delitos, son registrados y algunos hasta resultan víctimas de abusos físicos, afirmó Amnistía Internacional en un informe divulgado en Miami y otras ciudades estadounidenses.
Esta conducta es una violación del fallo de una corte federal estadounidense, que en 1985 ordenó que los niños bajo custodia del Departamento de Inmigración deben ser tratados "con dignidad, respeto y preocupación especial por su vulnerabilidad como menores", señaló la organización internacional.
Muchos de ellos son enviados por sus padres a reunirse con familiares que residen en EU. Otros tratan de escapar de los abusos que se cometen contra ellos en sus propios países, huyen de la guerra o del reclutamiento forzoso por grupos armados que luchan contra el gobierno de las naciones de donde proceden.
"Ellos vienen a este país buscando libertad, sólo para hallar que son víctimas de otros abusos, detenciones y negligencia por parte de las autoridades", dijo Ajamu Baraka, el director de Amnistía Internacional para la región sudeste de EU.
"Se ven obligados a comparecer ante un juez (de inmigración) para argumentar ellos mismos sus casos, con frecuencia en una lengua que no entienden", explicó Baraka.
Las autoridades estadounidenses de inmigración no estuvieron disponibles de inmediato para comentar sobre el informe de Amnistía Internacional, que indicó que los niños llegan a EU procedentes de casi todo el mundo y mencionó algunos países, como Albania, Bosnia, China, Haití, la India, Liberia, Nigeria y varios de Centroamérica.
El informe de Amnistía Internacional se basa en entrevistas con menores detenidos y abogados que trabajan en sus casos, así como en encuestas enviadas a 115 instalaciones estadounidenses en las que hay retenidos niños inmigrantes ilegales que aguardan las decisiones sobre sus solicitudes de asilo político o humanitario.