Estados Unidos ha decidido mantener el nivel actual de 135,000 militares desplegados en Irak en forma indefinida, dijo ayer un alto funcionario del Pentágono.
Ante la violencia insurgente que enfrentan los militares de la coalición comandada por Estados Unidos en el sur del país y en Faluya (oeste de Bagdad), los militares decidieron el mes pasado prolongar por al menos tres meses más el despliegue de 20,000 hombres, pertenecientes al segundo regimiento de caballería blindada y la primera división blindada.
Según los funcionarios interrogados por la AFP, esos efectivos serán reemplazados por tropas frescas al término de su período de despliegue, y el nivel global de fuerzas seguirá siendo el mismo que ahora.
El jefe del comando central John "Abizaid expresó su deseo de que las cosas permanezcan al nivel actual durante cierto tiempo", declaró uno de los altos funcionarios. "No creo que se especifique un límite de tiempo".
Mientras, el relator especial de la ONU sobre del derecho a la salud, Paul Hunt, informó de denuncias "creíbles" y "extremadamente graves" según las cuales las fuerzas encabezadas por Estados Unidos hicieron un uso indiscriminado de la fuerza en Faluya, provocando pérdidas civiles, el bloqueo de un hospital y lanzando ataques contra ambulancias.
Por otro lado, desconocidos perpetraron un nuevo ataque de "hostigamiento" a la base del Batallón Cuscatlán II de El Salvador en la ciudad santa chiíta de Nayaf, 160 km al sur de Bagdad, pero no se reportaron heridos.