Estados Unidos fracasó ayer en su intento por seguir protegiendo a sus tropas que participan en misiones de la ONU para que no sean juzgados por crímenes de guerra, en medio del escándalo por torturas a prisioneros en Irak.
Ante la oposición del Consejo de Seguridad de la ONU, Washington retiró la resolución que buscaba renovar por un año más la inmunidad ante la Corte Penal Internacional (CPI) que funciona en La Haya.
"Estados Unidos decidió no seguir adelante, para evitar un debate prolongado y divisorio", según el embajador estadounidense adjunto en la ONU, James Cunningham, cuando las negociaciones dejaron claro que Estados Unidos no obtendría los 9 votos necesarios.
El mes pasado, Washington presentó un proyecto de resolución, con la esperanza de que renovara automáticamente el acuerdo de inmunidad anual, que había sido inicialmente aprobado por el Consejo en 2002.
La actual resolución, que expira a fines de mes, otorga inmunidad ante la Corte Penal Internacional a militares y civiles estadounidenses que participan en operaciones de la ONU en lugares cuyos gobiernos no hayan aún ratificado la CPI.
Estados Unidos propuso un compromiso este martes, ofreciendo renovar la inmunidad actual por solamente un año más.
Ante la oposición desatada por el escándalo sobre torturas a prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib, cerca de Bagdad, Estados Unidos no logró convencer a la mayoría de los miembros del Consejo.