EU conmemoró ayer el Día de la Independencia tratando de olvidar por un momento las preocupaciones económicas, con la tasa de desempleo en su nivel más alto en una década, y la inquietud por la suerte de las tropas en el exterior.
Sin la paranoia sobre seguridad que empañó el año pasado la festividad, la primera tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, los ciudadanos intentaron disfrutar del día a la manera tradicional: picnics, barbacoas y fuegos artificiales.
Pocos estadounidenses estuvieron pendientes del inminente envío de tropas a Liberia o del mensaje difundido por Al Yazira, en el que supuestamente el derrocado líder iraquí, Sadam Hussein, anunciaba nuevos ataques contra los soldados estadounidenses en Irak.
Washington, como cada año, simbolizó la fiesta con la que los estadounidenses celebran su independencia en 1776.
Medio millón de personas se congregaron para participar en la celebración popular que cada año alberga la avenida del Mall, la extensa superficie ajardinada situada entre la Casa Blanca, el Capitolio y los monumentos a Lincoln, Washington y Jefferson.
Como el año pasado, el área estuvo completamente vallada y el acceso a su interior se realizó a través de varios puntos de control, en los que se efectuaron registros al azar. Pese a que la seguridad fue férrea, no llegó al nivel del 4 de julio de 2002, un día en el que las informaciones sobre posibles atentados terroristas y las altas temperaturas (más de 35 grados y altos niveles de humedad) dejaron a muchos ciudadanos en casa.
Hace un año, se habló de atentados suicidas, como los que cometen grupos radicales islámicos en Israel, de bombas radiactivas e incluso de artefactos nucleares en Washington, pero este año el nivel de alarma oficial y mediático fue mucho menor. En cualquier caso, las medidas especiales de seguridad se dejaron notar en Washington, así como en el monte Rushmore (Dakota del Sur) y en Nueva York.
El presidente estadounidense, George W. Bush, pasó parte de la jornada festiva en Dayton (Ohio) con representantes de las fuerzas armadas, a las que agradeció el sacrificio hecho para defender la libertad en Estados Unidos y en el resto del mundo.