Al cumplirse 35 años de la llegada del hombre a la Luna, Estados Unidos hace planes para volver antes de 2020, mientras algunos expertos y protagonistas de aquella gesta advierten de que "el tiempo para debatir la estrategia se acabó".
Para la NASA, las circunstancias son ahora bien distintas de aquel 20 de julio de 1969, cuando cientos de millones de personas en todo el mundo vieron, pegados al televisor, cómo Neil Armstrong ponía el pie en la Luna y pronunciaba su célebre "éste es un pequeño paso para el hombre pero un salto gigantesco para la humanidad".
Aldrin, Armstrong y Michael Collins acapararon el interés mundial cuando el "Apolo 11" se posó sobre el satélite apenas tres días después de que su competidor soviético, el "Luna 15", un aparato no tripulado, se estrellara contra la superficie lunar.
"El águila ha aterrizado", anunció Armstrong entre un estallido de alegría en el centro espacial de Houston (Texas). La misión del "Apolo 11" había llegado a la Luna y a la Historia.
El objetivo principal de la misión a la luna fue llevar al hombre, recoger muestras de la superficie selenita y dejar equipos experimentales que funcionaran después que los astronautas regresaran a la Tierra.
Uno de los protagonistas del primer viaje a la Luna, Edwin "Buzz" Aldrin, ha instado a ponerse manos a la obra para retomar la era de los grandes proyectos espaciales.
"Se ha acabado el tiempo de debatir cuál es nuestra estrategia. Ya hemos trazado una ruta. Si empezamos a debatir qué es lo queremos o no queremos hacer, puedo garantizar que acabaremos no haciendo nada", declaró a la cadena NBC Aldrin, partidario de la propuesta de Bush de reanudar los viajes a la Luna como preparativo para el primer vuelo tripulado a Marte antes de 2020.