Algunos funcionarios estadounidenses de alto nivel comentaron el mes pasado la posibilidad de atacar a Corea del Norte debido a sus actividades nucleares, pero posteriormente buscaron una solución pacífica, afirmó ayer el presidente electo de Corea del Sur.
Los comentarios hechos por Roh Moo-hyun, elegido el 19 de diciembre y que asumirá el puesto el mes próximo, arrojaron luz con relación al debate dentro del gobierno estadounidense sobre cómo enfrentar a Corea del Norte, después de que declaró que reactivaría sus viejas instalaciones nucleares capaces de fabricar bombas atómicas.
En época de las elecciones, algunos funcionarios norteamericanos, que tenían una responsabilidad considerable en el gobierno, hablaron sobre la posibilidad de atacar a Corea del Norte"", dijo Roh a un grupo de profesores universitarios en Corea del Sur.
Después de ello me sentí desesperado. Ni siquiera podía decir en público lo que ocurriría si Estados Unidos atacaba Corea del Norte, porque atemorizaría a la población"", comentó. Sentí que sin importar las diferencias que pudiera enfrentar con los estadounidenses, me opondría a un ataque contra el Norte"", dijo Roh.
Afortunadamente, la opinión en Estados Unidos comenzó a cambiar para solucionar el asunto en forma pacífica"", agregó. Roh ha dicho que el diálogo es la única manera de solucionar la crisis nuclear, y los funcionarios estadounidenses afirmaron que no invadirán Corea del Norte.
En tanto, un enviado ruso llegó ayer a Pyongyang en busca de una solución para la crisis nuclear en la península coreana, mientras un funcionario de las Naciones Unidas advertía que millones de personas en el empobrecido país comunista no disponían de alimentos suficientes.
Los rumores de guerra subrayan la gravedad de una crisis que distrae a Washington de Irak, mientras el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Alexander Losyukov, regresó de Beijing después de conversar con funcionarios Chinos sobre cómo proceder.
Por otro lado, el enviado de las Naciones Unidas Maurice Strong pareció criticar al presidente estadounidense, George W. Bush, por vincular la ayuda alimenticia a la empobrecida Corea del Norte a la crisis nuclear y dijo que de seis a ocho millones de personas sufrían escasez de alimentos.
"Uno no puede convertir a los niños, las personas enfermas y los ancianos en las víctimas de una crisis política que nada tiene que ver con ellos", dijo el canadiense Strong a su llegada de Pyongyang.
Washington ofreció reanudar una estancada iniciativa para ofrecer alimentos y energía a Corea del Norte si abandona su programa de armas nucleares.