Estados Unidos tomará medidas de seguridad más estrictas en la base militar de Guantánamo, en Cuba, después de que se acusara a un miembro de la fuerza aérea que trabajó allí de espiar para Siria, informaron ayer funcionarios de la Secretaría de Defensa.
El Pentágono también está investigando si el arresto de un capellán musulmán del ejército, que también trabajó en dicha base, donde permanecen detenidos 680 supuestos miembros de Al Qaeda y el régimen talibán, podría ser parte de un complot para quebrar la seguridad del lugar, confirmaron funcionarios que no quisieron ser identificados.
Dichos funcionarios hablaron con Reuters un día después de que el Pentágono anunciara que a un miembro de la Fuerza Aérea, Ahmad al Halabi -24 años y oriundo de Detroit, Michigan-, se le habían imputado 32 cargos criminales, incluido el de espionaje y el de ayudar al enemigo mientras trabajaba de intérprete en la base.
El anuncio se produjo tres días después de que funcionarios de la Defensa dijeran que el capellán islámico del ejército, James Yee, estaba detenido en un calabozo militar en Charleston, Carolina del Sur, bajo sospechas de espionaje. Sin embargo, todavía no se han presentado cargos en su contra.
"Según tengo entendido, todavía no hay indicios de que ambos casos estén relacionados", aseguró uno de los funcionarios de la Defensa. "Sin embargo, estamos estudiando cualquier conexión y analizando la seguridad en Guantánamo para asegurarnos de que es la adecuada".
Funcionarios de la Fuerza Aérea indicaron que al Halabi, oriundo de Siria que se mudó a Estados Unidos cuando era un adolescente, estaba acusado de intento de proporcionar información confidencial a Siria, incluidas más de 180 notas de prisioneros, un mapa de la cárcel de Guantánamo, rutas de los aviones militares que entran y salen de la base y los nombres y números de celda de los que se hallan en prisión.
El abogado de Halabi, mayor de la Fuerza Aérea James Key, negó las acusaciones que podrían conducir a la pena de muerte si su cliente es juzgado en un tribunal militar. Siria negó ayer toda implicación en el caso de supuesto espionaje.
Según las autoridades, Zarqawi dio apoyo financiero a los asesinos del diplomático estadounidense Laurence Foley en Jordania en octubre del año pasado, además de que ayudó en el contrabando de terroristas hacia Israel y el entrenamiento de jordanos en campamentos de Al Qaeda.
El secretario de Estado, Colin Powell, había indicado en febrero pasado que Zarqawi y sus cómplices encontraron refugio en Irak bajo el régimen de Sadam Husein y que el mismo Zarqawi recibió tratamiento médico en un hospital de Bagdad.
El Departamento del Tesoro explicó que la red dirigida por Zarqawi estableció campamentos de entrenamiento con explosivos y sustancias tóxicas en el noroeste de Irak.
En la lista divulgada ayer también figuran varios miembros de la célula terrorista Al Tawhid, con sede en Alemania y estrechos vínculos con Al Qaeda.
EU tomará medidas estrictas en Guantánamo
El nuevo ministro de Información sirio, Ahmad al Hassan, negó las acusaciones.