Europa continúa con sus esfuerzos por aplicar la tecnología espacial al estudio del cambio climático. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha presentado en Múnich el satélite CryoSat-2, que aportará mediciones precisas del deshielo de las regiones polares.
La nave no sólo elaborará un mapa sobre su extensión, sino que proporcionará datos sobre las variaciones en el volumen de los casquetes polares, haciendo posible una mejor comprensión de los efectos del calentamiento global.
El Cryosat-2, que se lanzará en febrero desde Baikonur (Kazajstán), recibió la aprobación de la Agencia tras el fracaso de la primera versión, cuyos restos cayeron sobre el Polo Norte, tras un fallo en la secuencia de lanzamiento. Su puesta en órbita se había previsto para diciembre, pero tuvo que ser retrasada por la falta de fecha del cosmódromo.