La iraní Shirin Ebadi se convirtió ayer en la primera mujer musulmana que recibe el Premio Nobel de la Paz y envió un osado mensaje antibélico a Occidente, acusándolo de esconderse tras los ataques del 11 de septiembre para cometer violaciones de los derechos humanos.
Ebadi, una abogada reformista, reconocida por su trabajo incansable a favor de los derechos de las mujeres y los niños en Irán, recibió el premio en una ceremonia en el ayuntamiento de Oslo.
La activista, quien desafió leyes iraníes como las que señalan que la vida de una mujer vale la mitad que la de un hombre, o que una mujer necesita el permiso de su marido para salir del país, es una heroína para los reformistas de su país pero una persona peligrosa para los clérigos conservadores.
Ebadi criticó al gobierno estadounidense por su doble moral al ignorar las resoluciones de las Naciones Unidas en Oriente Medio, mientras se valió de ellas para invadir a Irak.
"En los últimos dos años, algunos Estados han violado los principios universales y las leyes de derechos humanos al utilizar como pretexto los sucesos del 11 de septiembre y la guerra contra el terrorismo internacional", expresó en su discurso preparado.
"Se han justificado las regulaciones que restringen los derechos humanos y las libertades básicas (...) y se han legitimado bajo el escudo de la guerra contra el terrorismo", expresó.
"Su nombre brillará en la historia del Premio de la Paz", dijo el presidente del Comité Noruego del Nobel, Ole Danbolt Mjoes.
Sin el tradicional velo musulmán sobre la cabeza durante la ceremonia, la abogada de 56 años, receptora del premio de 1.4 millones de dólares, criticó lo que calificó como incumplimientos de la Convención de Ginebra en la prisión militar en la base naval de Guantánamo, en Cuba.
Ebadi fue la primera jueza iraní antes de la revolución islámica de 1979, pero fue obligada a renunciar para favorecer a colegas masculinos.
La laureada con el Premio Nobel de la Paz dijo que, como cualquier otro activista a favor de los derechos humanos, se preguntaba si algunas resoluciones de las Naciones Unidas eran válidas para Occidente mientras que otras eran ignoradas.
La guerrilla propone liberar a unos 60 políticos, militares, policías y tres contratistas civiles estadounidenses plagiados, a cambio de la excarcelación de centenares de rebeldes. Además, las FARC exigen la desmilitarización de una inmensa zona en el sur del país.
El presidente colombiano, Alvaro Uribe, criticó ayer el anuncio del Ejército de Liberación Nacional (ELN) , de no liberar antes de Navidad a cuatro israelíes y un británico secuestrados, ante operaciones militares en la zona en la que están los cautivos.
Uribe declaró que "los grupos terroristas en Colombia tienen que saber que no se puede seguir jugando con el secuestro".
El ELN advirtió el martes sobre riesgos para la vida de los secuestrados ante operaciones de las Fuerzas Militares en la Sierra Nevada de Santa Marta , donde fueron secuestrados los excursionistas extranjeros el 12 de septiembre.
"¿Qué es eso de que secuestran la gente y después juegan con eso y juegan con el ordenamiento jurídico y juegan con la comunidad internacional y juegan con el Gobierno? Aquí se acabó el jueguito con el secuestro", subrayó Uribe a los periodistas.
El presidente israelí, Moshé Katsav, pidió al ELN que libere antes de Navidad "por razones humanitarias" a sus cuatro compatriotas.
Evadí recibe el Nobel de la Paz
La jueza criticó la "doble moral" de EU durante su discurso