El 10% de polacos con ingresos no declarados se dedican a la prostitución, o al menos esto es lo que alegan frente al fisco para evitar pagar impuestos por su dinero negro, ya que las ganancias derivadas de esa actividad no tributan en Polonia.
"Obviamente es una cifra demasiado elevada, por lo que es evidente que en la mayoría de los casos se trata de una afirmación falsa que sólo pretende evadir impuestos", explicó la contable Aneta Tomaszek, quien reconoce que la falta de regulación convierte a la prostitución en un "agujero" a través del cual poder defraudar.
En Polonia los servicios sexuales a cambio de dinero no están prohibidos, aunque sí los burdeles que, a pesar de eso, funcionan disfrazados bajo el nombre de agencias o servicios de acompañamiento.
Aunque el pago por sexo está permitido, se trata de una actividad remunerada no sujeta a fiscalización.