Fiscales esposaron ayer a un ex alcalde de la capital mexicana por su presunta participación en la muerte de más de 30 estudiantes hace más de 30 años como parte de las investigaciones sobre represión política en las década de los 70.
En un hospital fuertemente custodiado en la norteña ciudad de Monterrey, el ex alcalde Alfonso Martínez Domínguez, de 80 años, estaba sentado en una silla de ruedas mientras las autoridades le leyeron una lista de 98 preguntas.
En el exterior, guardias de seguridad rodeaban el hospital, mientras que manifestantes llevaban una manta de una cuadra de longitud con la palabra Justicia"". Martínez fue removido de su puesto poco después de que la policía reprimió una marcha el 10 de junio de 1971. Ha dicho que él no es responsable de las muertes. Los fiscales habían planeado interrogar a Martínez a principios de este mes, pero la deteriorada salud del ex funcionario los forzó a retrasar la vista. Ayer, le preguntaron quién emitió las órdenes el día de la masacre, pero se negó a responder.
"No se encuentra en condiciones de hablar"", dijo Graciano Bortoni, quien fungió como secretario de Gobernación (Interior) cuando Martínez ejerció como gobernador de Nuevo León, en donde se encuentra Monterrey, de 1979 a 1985.
Bortoni, quien ha estado al lado del ex gobernador desde que éste fue hospitalizado hace una semana, dijo que Martínez "estaba muy tranquilo"". Dirigiéndose a los reporteros reunidos afuera del hospital, Bortoni culpó al ex presidente Luis Echeverría, de 80 años, por el derramamiento de sangre en 1971.