El ex presidente chileno, Patricio Aylwin lamentó no haber condenado el golpe de Estado de 1973 y afirmó que Salvador Allende era un "demócrata", en entrevista publicada ayer por el diario "El Mercurio".
Aylwin, democristiano, el primer presidente una vez recuperada la democracia, en 1990, afirmó que jamás imaginó que se iban a cometer "tan brutales" violaciones a los derechos humanos durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
Pinochet, agregó Aylwin, "no tiene perdón de Dios".
El abogado y profesor universitario, quien en 1973 presidía la Democracia Cristiana, férrea opositora al gobierno del socialista Allende (1970-73), negó tajantemente haber sido parte del golpismo, aunque admitió que sintió "alivio" el 11 de septiembre de 1973, fecha en la que Pinochet llegó al poder. "Era tan desesperante llevar tanto tiempo en una situación de tan gran tensión que la sensación fue de alivio (...) Nosotros nos esforzamos por buscar una salida política", aseguró.
Agregó que nunca pensó en un golpe de Estado como solución, sino "que se encauzara la acción gubernativa por las vías del derecho", al recordar el llamado que hizo el Parlamento al gobierno de Allende y que fue interpretado como el "permiso legal" para la acción golpista. Interrogado por qué no reprobó el golpe como lo hicieron en la época 13 parlamentarios democristianos en una declaración pública, Aylwin lamentó no haberlo hecho.