Apenas tres semanas después de abandonar la Presidencia de Paraguay, Luis González Macchi acumula ya dos procesamientos por presuntos hechos de corrupción durante su gestión y encara un complicado futuro judicial.
Sin tiempo para saborear la decisión del juez de garantía Hugo Sosa de no imponerle fianza ni medidas cautelares tras su primera comparecencia el pasado viernes, González Macchi, quien tiene prohibido salir del país, deberá pelear en un nuevo frente en los próximos meses.
Sosa, el mismo magistrado que le procesó hace doce días como presunto instigador en el desvío irregular en 1999 de 16 millones de dólares de dos bancos intervenidos, consideró el lunes, que existen suficientes indicios para iniciarle una causa por un segundo delito.
González Macchi ha sido encausado como presunto autor de un delito de lesión de confianza durante el fracasado proceso de privatizaciones por la adjudicación a un notario amigo suyo del trámite de escriturar la conversión en sociedad anónima de la compañía telefónica, en diciembre de 2001.